Durante siglos, los entomólogos han prestado más atención a los escarabajos grandes, dejando a las especies más pequeñas en el olvido. Un estudio realizado en 28 bosques de robles viejos analizó 425 especies de escarabajos saproxílicos (los que viven en la madera muerta) y descubrió datos preocupantes para la conservación:
- Ignorados por pequeños: Cuanto más pequeño es un escarabajo, más tarde se ha descubierto e identificado formalmente.
- Especies desconocidas: De las especies analizadas, 14 aún no tienen descripción científica oficial y el 29% no cuenta con registros geográficos en las grandes bases de datos globales (GBIF).
- Difíciles de capturar: En los muestreos actuales, la dieta del insecto influye más que su tamaño para poder atraparlo. Los escarabajos que se alimentan de hongos o los depredadores se detectan mucho menos con las trampas habituales que aquellos que comen madera.
Ignorar a estos diminutos recicladores del bosque dificulta la creación de medidas efectivas para proteger la biodiversidad forestal.
Accede al trabajo completo en: https://doi.org/10.1111/icad.70122







